• 23 de abril de 2026 17:35

DEL LADO DE LA GENTE

CLAUDIO PAOLILLO, EL NOMBRE DE LA LIBERTAD DE PRENSA EN URUGUAY

Ene 19, 2026

Estaba disfrutando de unos días de playa cuando me llegó la triste noticia. El hombre al que consideraba un maestro del periodismo, una persona sobresaliente, intachable y con valores bien altos, pero además un defensor a ultranza de los derechos de los periodistas a saber, informar, decir y expresarse libremente, había muerto, víctima de un cáncer contra al que le dio una dura batalla.

Claudio Paolillo fue sin dudas uno de los referentes más destacados del periodismo uruguayo. Alumno, entre otros, del destacado referente del periodismo escrito de los últimos 50 años, Danilo Arbilla, que aún deleita con su pluma en sus columnas de El País, Claudio fue un hombre que dio la vida por lo que él consideraba «el mejor oficio del mundo», e insistía que además que su trabajo de ser «un placer de ejercicio» también era «un ejercicio del placer».

Fue director del semanario Búsqueda entre el 2010 y su fallecimiento el 18 de enero de 2018. Pero antes había sido el Editor General de esa publicación, que marcó tantas veces la agenda periodística, puso en la encrucijada a gobiernos enteros con sus informaciones y hasta hizo que debieran renunciar varios ministros y generales de las Fuerzas Armadas, con sólo algunas líneas impresas en sus portadas, comprometiendo la acción de gobernantes y autoridades militares.

Además de ser director de esa prestigiosa publicación uruguaya, daba clases y conferencias en distintos puntos del continente, era directivo de la Sociedad Interamericana de Prensa y defendía el valor del periodismo para que fuera, como él decía, el «perro guardián de los poderes públicos».

Paolillo viajaba por todos lados para defender a los periodistas que eran acosados, detenidos y hasta desterrados por regímenes autoritarios de nuestro continente, pero también en Estados Unidos, donde iba a dar la cara por los perseguidos por el poder.

Tuve el privilegio de que me llamara un día a la redacción del diario en el que trabajé durante dos décadas, luego de comentarle que algunos jerarcas de uno de los gobiernos del momento nos amedrentaban por haber dado a conocer situaciones que eran comprometedoras, sobre todo para una comunidad más pequeña como la nuestra.

«No les des lo que ellos quieren, decí lo que tengas que decir, y sobre todo decime cuándo tengo que viajar yo a Salto, que iré con gusto a darte mi apoyo», me expresó con su voz cálida y pausada.

Tuve el honor de traerlo en setiembre de 2013 a Salto a dar una charla sobre el periodismo y la libertad de prensa, en tiempos donde Uruguay era uno de los países con mayor índice de libertad de expresión. Claudio había viajado a Denver (Estados Unidos) para recibir un premio por su labor y tras algunos días en Honduras, donde las cosas estaban difíciles, quiso honrar su compromiso y viajó a Salto para intercambiar con los presentes. Su visita duró algunas horas antes de volver a Montevideo, donde lo esperaban otros líos.

Una tarde que fui a Montevideo, la visita a la Redacción de Búsqueda, que entonces estaba en la calle Mercedes 1331, era casi obligatoria. Lo fui a visitar y tomando un café me dijo «me volvió el bicho, pero no lo voy a dejar tranquilo, le voy a dar batalla hasta ganarle». Y sí que la dio, tres años le batalló «al bicho» hasta llevarlo de este mundo.

Pero el legado de Claudio sigue vivo, la lucha por la información de calidad, por cuidar la cosa pública, por cuestionar lo que está mal y por servirle a la comunidad, pero sobre todo por luchar cada día para que la prensa sea libre y diga lo que tenga que decir con rigor probatorio y responsabilidad para evitar fraudes noticiosos, noticias falsas y alarmismo, dándole voz a todos más allá de que estemos o de acuerdo, pero que defendamos su derecho a decirlo, son valores inclaudicables.

Por eso, en laguardia, cimentamos nuestros valores en la pluralidad e independencia a la hora de informar, con compromiso y responsabilidad, se lo debemos a alguien llamado Claudio Paolillo.

Hugo Lemos

 

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