El escenario político de Salto recibió un golpe inesperado. Marcelo Malaquina, figura central de la coalición que logró arrebatarle la Intendencia al Frente Amplio después de una decada, anunció mediante un comunicado que se tomará “un tiempo” para reflexionar y reordenar su proyecto político.
La decisión sorprendió incluso a referentes de su propio espacio. Malaquina había sido protagonista del quiebre histórico dentro del coloradismo salteño: venció al sector Vamos Salto en la interna pasada, consolidó un nuevo liderazgo y llevó a su grupo a obtener la diputación, además de ser uno de los pilares en la conformación de la Coalición Republicana que finalmente ganó la Intendencia.
Su mensaje, divulgado en redes y enviado a dirigentes y militantes, marca un punto de inflexión en un momento donde la actividad política local parecía comenzar a tomar temperatura de cara a los próximos ciclos electorales.
En su comunicado, Malaquina agradece el esfuerzo colectivo de los últimos años y recuerda la responsabilidad depositada por más de 14.500 votantes. Acto seguido, anuncia su decisión personal:
“He decidido tomarme un tiempo. No es un retiro ni un final; es una pausa necesaria para rearmar con serenidad y profundidad un proyecto político que siga representando los valores, los intereses y la visión que nos trajo hasta acá”.
El legislador también cuestiona la ansiedad electoral que empieza a percibirse en el ambiente político local y nacional:
“Vemos a muchos focalizados tempranamente en estrategias, cálculos y movimientos anticipados (…) Creo profundamente en crecer por mérito propio y no ‘pegando codazos’ al que está al lado”.
Con esta pausa, Malaquina abre un espacio de especulaciones en el mapa político salteño. ¿Se trata de un repliegue táctico? ¿Un reposicionamiento estratégico? ¿O una etapa de reconstrucción interna tras años de fuerte exposición y competencia?
Por ahora, el dirigente asegura que su convicción por un “Salto mejor, desarrollado y pujante” sigue intacta y remata con un mensaje cargado de proyección:
“El tiempo es sabio y siempre coloca a cada uno en su lugar”.
La política salteña, mientras tanto, ya tomó nota del movimiento. Y espera.
