Por el Dr. Alessander Tironi
La pluma temblorosa se acurruca en mi mano, negándose a escribir lo que se le ordena; Compelida, comienza: “Los recientes terremotos sólo hicieron caer los edificios, lo demás ya estaba derrumbado».
«Las instituciones oficiales que deberían intervenir, ya estaban de rodillas. La demostración más clara se observa cuando instituciones y organismos privados o internacionales comienzan a tomar protagonismo y se recurre a ellos en la búsqueda de información y acciones».
«El sufrimiento por la pérdida de vidas, los heridos, hogares y trabajos que ya no están, son sólo el comienzo. Lo peor está por venir. Ya lo he visto, lo he vivido. Las cifras oficiales ni remotamente reflejan la realidad. Varios miles de nombres casi anónimos, (que detrás esconden vidas) pasarán mucho tiempo en un limbo».
«Uno de los círculos del infierno que Dante, bien pudo haber incluido, (quizás lo hizo y no logró determinarlo) es el de los “desaparecidos”, aunque en puridad, todos sabemos la verdad».
«No habrá tumbas que visitar ni fecha cierta para comenzar el duelo, porque siempre la esperanza intentará desvanecer lo obvio, quizás con el propósito de aliviar el sufrimiento. Para ser coherentes con la magnitud del daño, en el año 2010, Haití nos dio una dura lección de realidad. Y en su justa medida, eventos nacionales nos muestran los mismos resultados. Qué poco parece que hemos aprendido».
«Algunos seguimos recibiendo las advertencias, pero no hemos podido o querido descifrarlas. Las imágenes actuales sólo me retrotraen a esos amargos días. Por eso digo que sé lo que viene, aunque daría mi reino por estar equivocado. Las tareas de búsqueda y rescate ya comienzan a ser de recuperación de cadáveres».
«El personal de respuesta, comienza a agotarse físicamente primero, (eso con algo de descanso se supera), psicológicamente después (ahí, la solución es el relevo)».
«Los canes adiestrados, perciben mucho más el olor de la muerte que el de la vida. Eso los confunde; su instinto los lleva a indicar un sitio de búsqueda, que ya nada tiene para ofrecer. Los campamentos de refugiados, rápidamente se convierten en “campos de concentración”. Ya no hay necesidad de cercas electrificadas, guardias armados y perros asesinos; de todas formas, ya no hay dónde ir».
«La crisis humanitaria está a la vuelta de la esquina, comienza a develarse. La solidaridad de las comunidades, incluida la nuestra, suele estar mal encauzada, mal dirigida, con nulos conocimientos técnicos y solo logra aliviar nuestras conciencias, no el dolor real de los que sufren».
«En estos momentos de incertidumbre, hay que aprender a ser pacientes y calculadores. Aunque parezca irónico, sin un soporte técnico, de nada sirve apresurarse. No hay que ofrecer lo que no se pidió. Las necesidades deben medirse en términos de lo que la realidad indica».
«El proceso de recuperación, (quiera el supremo que sea de reconstrucción) llevará mucho tiempo. En eso debería estar nuestro enfoque. Venezuela, un país tan creyente, tan cerca de Dios y hoy estás tan lejos del cielo».
