IEMANJÁ. Fe, Tradición y Cultura

Cada 2 de febrero las aguas se tornan blancas y celestes con las ofrendas entregadas a la madre de los Orixás, a la madre de todos, a IEMANJÁ.

Pequeñas barcas, flores blancas, velas, sandías, miel, perfume, peines y espejos son parte de los presentes ofrendados por los devotos a la dueña de las aguas saladas.

Fue traída desde África, viajó en el corazón y la Fé de los esclavos hasta llegar a estas latitudes.

Al igual que sus hijos azotados hasta lograr su libertad IEMANJÁ luchó e hizo suya esta tierra abrazando a todos por igual. Los ritos afroumbandistas se hacen públicos y muestran un notorio crecimiento en su celebración.

La Fé congrega y hermana en un solo sentimiento: la creencia y la esperanza en la existencia de IEMANJÁ. Es a través de la madre de los orixás que la Fé vive y se hace carne en sus hijos, en los curiosos, en los que celebran la claridad y el amor que la Madre brinda.

Tener la certeza de lo que el camino depara y la plena convicción de lo que no vemos es valor fundamental para comprender y vivir la Fé con libertad.

En los últimos tiempos al igual que lo hicieron nuestros ancestros hemos aprendido a mutar, reinventarnos, a sacar fuerzas de ese lado escondido, que muchas veces dejamos olvidado
en nuestro ser, y es ahí donde Iemanjá también está presente.

Muchos nos hemos vuelto con la mirada más hacia adentro, buscando en lo espiritual ese abrazo fraterno y de consuelo.

Es así, que todos tenemos nuestra visión e implicancia en el entorno de la fe, siendo libres desde nuestro lugar de exteriorizarla, transmitirla, vivirla y practicarla.

La fe no es tangible, es tan personal e inherente a nuestro ser , tan subjetiva, que admite un sin fin de formas de vivirla que atraviesa nuestra sociedad en lo económico/cultural, y nos
abraza a todos porque reivindica nuestro derecho supremo, la libertad.

Las mediciones en la fe son inciertas, al igual que las palabras y las acciones, por una simple y compleja razón, somos humanos y es en este plano al que llegamos para realizarnos en lo
individual y colectivo para luego partir a la masa original.

El derecho a la fe es inalienable , no tiene dueño, ni vocero, no tiene sede ni trono. Incluso es más grande que la religión en sí misma porque nos invita una y otra vez a practicar la
tolerancia, la inclusión y la diversidad cultural, de género y de etnia.

Es en el camino de la fe y de la mano de la paciencia, condescendencia y el respeto mutuo que nos encontramos en instancias previas a conmemorar una nueva celebración a Mae Iemanja y la comunidad toda busca el abrazo fraterno de nuestra mae iemanja.

De pies descalzos frente a la madre de todos, con el alma desnuda en esa comunión que se da entre la madre que abraza al hijo,lo acepta con sus individualidades y lo guía a construir
desde las diferencias.

Una madre mediadora entre lo heterogéneo de sus fieles.

El 2022 nos encuentra una vez más reflexionando sobre lo trascendental de la figura materna representada por Iemanja y el desempeño religioso que tenemos, la valoración de la Fé y el respeto individual y colectivo de quienes representamos parte de una comunidad.

El próximo 1ro de febrero, afros umbandistas presentan un evento cultural y religioso con entrega de ofrendas partir de las 20.30 en Palaya las Cavas dando así la bienvenida al día
marcado – por la diaspora- como el dia de celebración a la Madre de Todos: Mae Iemanja.

Las celebraciones continuarán durante todo el dia 2 en cada acto de Fe celebrándose a las 19.30 horas al pie de su imagen- playa Las Cavas- el 35o trigésimo quinto) homenaje a Iemanja de forma pública y en libertad.

Vivimos en un país con libertad de culto, libertad de pensamiento, libertad de acción, libertad de decisión. Que lo que nos mueva hoy y siempre sea la libertad de hacer por nosotros mismos, de pensar por nosotros mismos y de permitirnos sentir por nuestra voluntad, soberana.

Recomponer cada uno desde su lugar el tejido social que por momentos parece fragmentarse no es tarea fácil, la Fé nos humaniza y nos acerca a la necesidad que tienen los que en algún momento sabemos llamar de “Hermanos”.

Será con la gracia de IEMANJÁ el poder comprender que aprendemos desde la
horizontalidad de las ideas. Hoy al igual que siempre, la Gran Madre, nos abraza, ilumina, seca las lágrimas, se lleva el
dolor, trae fertilidad, aclara el camino, escucha con oído maternal, sonríe con nuestros logros, une a la familia, une al pueblo uruguayo y se hace sentir en el corazón mismo de su gente.

Axé de salud y prosperidad

PAI JORGE DE OGUM
NACIÓN JEJE VODUM NAGÓ

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