Que gane Uruguay, es algo cultural

Uruguay juega hoy contra Portugal y es una final. Tiene que ganar para seguir vivo y con más chance aunque ese punto que rescató contra Corea del Sur, le da una bocanada de oxígeno aún perdiendo los 3 puntos contra Portugal.

Pero todo esto que parece una locura por un solo partido de fútbol, es una cuestión visceral, porque en Uruguay ese deporte no es solamente la columna vertebral de la cultura nacional, sino que es la pasión que respira cada Oriental desde la cuna, por más indiferente que le sean las cosas.

Hasta el más escéptico y desabrido quiere que gane Uruguay. Y lo quiere porque si eso pasa, la energía que se transmite será otra, la alegría será distinta, el colorido que se vivirá en las calles será único y el clima de fiesta será permanente.

Por eso, hoy en las escuelas, en los lugares de trabajo, en los barrios, en los almacenes y en cada casa, la gente solo habla de fútbol. Y relojea a los próximos adversarios de cerca, saca cuentas y mira con detenimiento cada partido.

La plaza 33 es una buena opción para ver el partido en pantalla gigante, porque allí hay clima de esperanza e ilusión, ya que además al lado, se erige el árbol de Navidad, símbolo de alegría si los hay, pero también es una chace de unirnos más y demostrar que algo de comunidad tenemos más allá de nuestras diferencias permanentes, porque hay al menos un interés común, que es que gane Uruguay más allá de lo que eso signifique para cada uno.

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