Con referentes de la economía y el sector empresarial, SEDE Litoral realizó en Salto su lanzamiento oficial con un conversatorio que puso sobre la mesa los principales desafíos del norte del país: inversión, empleo, competitividad, infraestructura, frontera, tecnología y la necesidad de una mayor articulación entre el sector público y privado.
Con una importante presencia de autoridades, empresarios, instituciones y representantes de la sociedad civil, SEDE Litoral presentó la iniciativa “Litoral 2035: una agenda para el desarrollo”, un espacio que busca pensar el futuro de una región que comprende desde Bella Unión hasta Río Negro.
La propuesta nace con la intención de superar las miradas estrictamente departamentales y generar un ámbito de intercambio entre el sector público, privado, académico y social. Durante la apertura, la contadora Vera Facchín, moderadora del encuentro, destacó que el litoral cuenta con agua, energía, producción, conocimiento, capital humano, capacidad empresarial y una ubicación estratégica, aunque todavía no logra alcanzar el dinamismo económico acorde a esas condiciones.
Un litoral con potencial, pero con rezago
El economista Horacio Bafico fue el encargado de presentar el diagnóstico inicial. Señaló que Uruguay lleva prácticamente una década con dificultades para crecer y que, dentro de esa realidad, el litoral presenta un rezago relativo.
De acuerdo con los datos expuestos, Salto, Paysandú y Río Negro representan aproximadamente el 8% del PBI nacional y, sumando Artigas, la participación de la región se ubicaría en el entorno del 10%. Bafico advirtió además sobre la concentración de inversiones al sur del Río Negro, aunque destacó señales positivas en materia de empleo después de la pandemia.
La frontera también ocupó un lugar central. El economista recordó el fuerte impacto que tuvo sobre el comercio del litoral la diferencia de precios con Argentina durante 2023. Actualmente esa brecha se redujo considerablemente y, según los datos presentados, Salto se encuentra en promedio apenas un 9% más caro que Argentina. Sin embargo, la pérdida de poder adquisitivo de los argentinos está limitando una recuperación más importante del turismo y el consumo del lado uruguayo.
La mirada empresarial: costos, inversión y empleo
Desde el sector empresarial, Aline Bisio definió el momento actual como una etapa de transición y señaló entre los principales desafíos la competitividad, los costos, la incorporación de tecnología y la disponibilidad de trabajadores para sectores productivos que proyectan crecer.
Bisio destacó además la necesidad de retener talentos en el interior, mejorar infraestructura y logística y profundizar la articulación público-privada. Desde el Centro Comercial e Industrial de Salto, explicó, se viene trabajando en capacitación y formación para que empresas y trabajadores puedan adaptarse a las nuevas tecnologías.
Mario Macri planteó una de las visiones más críticas del encuentro. Desde su experiencia empresarial cuestionó los altos costos laborales, la burocracia estatal, las dificultades para concretar inversiones y algunos aspectos de las relaciones sindicales. También advirtió sobre un problema que comienza a observarse en diferentes actividades: mientras existen personas con dificultades para conseguir empleo, las empresas encuentran cada vez mayores problemas para conseguir trabajadores con determinados oficios y formación.
Por su parte, Gualberto Carminati sostuvo que las oportunidades no solamente deben esperarse, sino que hay que salir a buscarlas. Propuso identificar las capacidades de cada territorio —infraestructura, conectividad, disponibilidad de tierras, instalaciones y recursos— para presentar activamente la región ante potenciales inversores. También reclamó mayor cercanía de los gobiernos con empresarios, cámaras y emprendedores.
Tecnología y una nueva economía
Martín Guerra llevó parte de la discusión hacia los cambios que atravesará la economía durante los próximos años. Planteó que Uruguay necesita construir una estrategia de crecimiento capaz de conectarse con una nueva realidad mundial marcada por la inteligencia artificial, la robótica, la energía y la creciente demanda de capacidad de procesamiento y centros de datos.
Para Guerra, el litoral también debe encontrar la manera de participar de esas nuevas oportunidades y evitar quedar limitado a los sectores tradicionales. Al mismo tiempo, puso el foco en las miles de pequeñas empresas y emprendimientos que sostienen buena parte de la actividad económica, particularmente en el interior, y que muchas veces quedan fuera de las principales políticas de estímulo.
Una agenda hacia 2035
Más allá de las diferentes posiciones expresadas durante el panel, el encuentro dejó varios puntos en común: el litoral dispone de recursos y capacidad empresarial, pero necesita mejorar su competitividad, atraer inversiones, formar y retener talento, modernizar su infraestructura y fortalecer la coordinación entre gobiernos, empresas e instituciones.
Ese es precisamente el desafío que pretende asumir SEDE Litoral. “Litoral 2035” comenzó sin buscar conclusiones definitivas, sino abriendo una conversación que permita construir una hoja de ruta regional.
La primera actividad dejó planteada una idea central: el desarrollo del litoral no llegará solamente por sus ventajas naturales o productivas; deberá ser buscado, planificado y construido colectivamente.
