Cara a cara con el ministro: vecinos de Salto reclamaron respuestas ante la inseguridad
La visita del ministro del Interior, Carlos Negro, a Salto tuvo un momento de fuerte intercambio cuando comerciantes y vecinos lo abordaron para plantearle su preocupación por los robos y las rapiñas. Hubo reclamos por mayor patrullaje, la presencia de la Guardia Republicana, el funcionamiento del 911 y, especialmente, por lo que consideran una “puerta giratoria” después de las detenciones. Negro escuchó los planteos, defendió el respaldo de su cartera a la Policía y marcó los límites de su responsabilidad frente a las decisiones de Fiscalía y la Justicia.
Lo que inicialmente podía ser una instancia más dentro de la agenda oficial terminó transformándose en un cara a cara cargado de tensión, reclamos y testimonios personales.
Carlos Negro llegó este jueves 17 de setiembre a Salto en el marco de una recorrida que incluyó actividades vinculadas a dependencias policiales del departamento. Pero la seguridad pública terminó ocupando buena parte de la escena cuando un grupo de vecinos y comerciantes, algunos de ellos con pancartas, decidió trasladarle directamente al ministro una preocupación que viene ganando espacio en la ciudad.
No era un reclamo nuevo. En las últimas semanas comerciantes salteños se organizaron, realizaron reuniones y el pasado 7 de setiembre se movilizaron bajo consignas como “Basta de inseguridad” y “Basta de delincuencia”. Esta vez tuvieron frente a ellos al máximo responsable político del Ministerio del Interior.
El intercambio fue respetuoso, aunque por momentos subió de tono.
Los vecinos relataron robos reiterados, rapiñas a mano armada, pérdidas económicas y las consecuencias que estos episodios están dejando entre quienes trabajan detrás de un mostrador. Una comerciante contó que había sido víctima de dos robos y cuestionó que, pese a la actuación policial, uno de los detenidos recuperara rápidamente la libertad.
“Estuve más a la vuelta yo, que era la damnificada, que el ladrón”, expresó durante el intercambio, después de relatar los daños sufridos en su comercio.
“No me voy a hacer cargo de lo que no puedo hacerme cargo”
Ese planteo abrió uno de los momentos centrales de la conversación.
Negro respondió que resultaría sencillo trasladar toda la responsabilidad hacia Fiscalía o el Poder Judicial, pero sostuvo que no correspondía hacerlo. Recordó que el Ministerio del Interior integra el Poder Ejecutivo y que no tiene injerencia sobre las decisiones de la Justicia.
“Yo, como Ministerio del Interior, no tengo injerencia en la Justicia”, señaló, al tiempo que reivindicó la separación de poderes y aseguró que desde el Ministerio y la Dirección de la Policía Nacional existe respaldo hacia los funcionarios policiales.
Los vecinos insistieron.
Para ellos, el problema no termina cuando la Policía logra detener a quien cometió un delito. Su cuestionamiento apuntó precisamente a lo que sucede después. Uno de los comerciantes resumió el planteo preguntando de qué sirve incorporar más motos, patrulleros o funcionarios si, según su percepción, quienes son detenidos vuelven rápidamente a las calles.
Negro volvió a marcar una frontera: podía responder por el Ministerio del Interior y por la Policía, pero no asumir decisiones que corresponden al sistema de Justicia.
“El sistema de justicia es independiente”, sostuvo. También recordó que las leyes son elaboradas por el Parlamento y explicó que mantiene contactos con la Suprema Corte y la Fiscalía de Corte, ante quienes se comprometió a trasladar la preocupación planteada por los comerciantes salteños.
Guardia Republicana y patrullaje
Otro de los reclamos estuvo dirigido directamente al Ministerio.
Los comerciantes aseguraron que perciben una menor presencia de efectivos de la Guardia Republicana y menos recorridas policiales que años atrás. Uno de ellos contó que cierra su comercio alrededor de las 22:30 y que prácticamente no observa móviles recorriendo su zona.
En este punto Negro sí asumió la responsabilidad de su cartera.
“Eso sí es responsabilidad del Ministerio del Interior. Totalmente”, afirmó.
El ministro explicó que la Guardia Republicana desplegada en Salto tiene carácter regional y aseguró que su fuerza se encuentra a disposición del jefe de Policía para los operativos que sea necesario realizar en el departamento, incluyendo la cantidad de efectivos que requiera cada planificación.
La explicación, sin embargo, no terminó de conformar a los presentes. Los vecinos sostuvieron que la cantidad de funcionarios disponibles ya no sería la misma que existía anteriormente y reclamaron recuperar una mayor presencia en las calles.
“Lo que sentimos es impotencia”
Detrás de la discusión sobre competencias institucionales apareció quizás el elemento más fuerte del encuentro: el miedo.
Los comerciantes hablaron de trabajadores amenazados con armas, personas que dejaron sus empleos después de sufrir una rapiña y familias que sienten que trabajar detrás de un mostrador se convirtió en una actividad de riesgo.
Uno de los testimonios recordó el reciente asalto en el que un delincuente armado amenazó a personas dentro de un comercio donde también había un bebé. El episodio fue informado días atrás en Salto y ocurrió en medio de una sucesión de reclamos del sector comercial por hechos delictivos.
“Lo que sentimos es impotencia, inseguridad y lo que queremos es que se haga algo”, resumió una de las participantes del encuentro.
El 911 también quedó bajo cuestionamiento
Sobre el final apareció otro planteo: el funcionamiento del servicio de emergencias 911.
Los vecinos reclamaron estudiar su descentralización y afirmaron que existen dificultades para comunicarse y demoras derivadas, según su percepción, de que las llamadas sean atendidas fuera del departamento. Uno de los participantes aseguró que muchas llamadas no logran ingresar y cuestionó que quien recibe la comunicación no tenga conocimiento directo de la ciudad.
Fue uno de los últimos planteos antes de que el ministro se retirara.
Negro agradeció el respeto con el que se desarrolló el intercambio, pese a los momentos de tensión.
Un reclamo que quedó frente a frente con el ministro
La escena dejó dos posiciones claramente planteadas.
Por un lado, vecinos y comerciantes que no discuten solamente estadísticas: hablan desde experiencias concretas de robos, pérdidas económicas, amenazas y miedo. Reclaman más presencia policial, más capacidad de respuesta y, fundamentalmente, que una detención tenga consecuencias que eviten la reiteración delictiva.
Por otro, un ministro que aceptó discutir aquello que corresponde a su cartera —patrullaje, efectivos, Guardia Republicana y recursos policiales— pero rechazó asumir responsabilidad por resoluciones de Fiscalía o del Poder Judicial.
Negro aseguró que el Ministerio está trabajando en respuestas y mencionó nuevos recursos destinados a la Policía, además de medidas orientadas a mejorar la capacidad de detener rápidamente a quienes cometen delitos.
Pero los vecinos dejaron claro que esperan algo más que anuncios.
Cuando el encuentro llegaba a su fin, desde el grupo surgió una palabra que terminó sintetizando buena parte de la jornada.
“Resultado”.
Ese fue, finalmente, el reclamo que quedó flotando después de un diálogo intenso: para quienes todos los días levantan la cortina de un comercio o regresan de noche a sus casas, la discusión sobre qué institución tiene cada competencia importa, pero lo que esperan ver es que el circuito completo funcione y que la seguridad vuelva a sentirse en la calle.
