Y CUANDO FUIMOS NORMALES

Hoy pensaba en los hábitos que se adquieren en la casa que no son obra de las escuelas ni la educación formal, en mi caso leer los diarios mirar los informativos o escucharlos por radio son esos hábitos adquiridos gracias a una madre persistente.

Siempre me acuerdo de su frase “Si no tenemos un libro para leer leemos un diario”, no importaba si este fuera nuevo o no.

En eso estaba tratando de informarme cuando de repente y como cada tanto sucede, surgen nuevos términos, nuevas frases, nuevas situaciones, y lo que me llamo la atención fue la “nueva normalidad”.

En todo este tiempo y a la luz de sociedad fuimos normales o no pero ahora estamos adquiriendo una nueva normalidad.

En mi reflexión en ese momento fue, ¿cuál es la normalidad? 

Un pueblo que todavía no sabe si somos 3 millones, 3 millones y medio, más o menos habitantes, cuantos compatriotas están en el exterior y qué hacemos la mayoría de nosotros. 

Nuestros niños ahora tienen antes que una pelota un celular, nuestros adolescentes antes que una bicicleta una moto y en mucha de nuestras casas una televisión por ambiente, eso sería nuestra normalidad.

De lo ya conocido cerros chatos, arroyo seco, y la mayoría de los nombres de ríos arroyos en lengua indígena, cuando somos el único país de américa latina que exterminó a sus indígenas.

Nuestra normalidad dicta que el padre de la patria no quiso ni quería saber nada de éste nuestro normal país.

La normalidad de ser los más adelantados en derechos civiles y brindarles igualdad a nuestros ciudadanos.

Pero no podemos entender en nuestra vieja normalidad, ni en la nueva que el mundo ha cambiado y que las mujeres no le pertenecen a nadie y no podemos por más normales que seamos dejar de matarlas, y que con total libertad decidan sobre sus cuerpos.

En qué sociedad normal los niños son botín de guerra de discusiones de adultos.

La nueva normalidad como la vieja dicta que los problemas familiares se resuelven a fuerza de puños o de armas, no creo que seamos normales.

Difícil comprender la normalidad cuando a la población le cuesta cuidarse usando un casco, y seguimos discutiendo los niveles de alcoholemia para manejar correctamente ya que la normalidad dicta que se vende menos alcohol, perjudicando algunos sectores. Y no podemos olvidarnos que hasta en las estaciones de servicios vendemos alcohol.

En algunos artículos pasados hablé de la enorme producción de celulosa, pero nuestra normalidad nueva o vieja nos obliga a comprar el papel en cualquier otro país del mundo. 

Pero algo de lo más grave de la nueva normalidad lo de usar barbijo, los 2 metros de distancia y en conferencia de prensa nos enteramos que tenemos a cientos de nuestros ancianos asinados, con sus derechos humanos en riesgo, desde hace mucho, por lo cual ¿cuándo fuimos normales?

Como principales características de nuestra cultura somos y seremos los principales consumidores de una infusión llamado “mate”, incluso tenemos marcas de yerbas nacionales y sin embargo cuesta creer que no producimos ni un kilo de este producto.

En nuestra normalidad con alegría anunciamos con bombos y platillos que nuevos mercados se abren para el citrus como por ejemplo Vietnam, pero tan solo a la vuelta de la página nuestra principal empresa del país citrícola se cae a pedazos dejando en una enorme incertidumbre a muchos compatriotas.

Nuestra normalidad la de antes o la nueva nos pone como los principales consumidores de carne del mundo y de la más cara del mundo, por si no lo sabían la carne vacuna en la mayoría del mundo es la más cara.

Pero el ritual normal de los domingos se transforma casi en una proeza ya que la mayoría de esas carnes no se encuentran en nuestras parrillas sino en barcos recorriendo el mundo.

Ahora ¿Qué tan normales somos? Ya que con todo esto que les cuento en esta nuestra normalidad hay frigoríficos que dan quiebra.

Imagínense en Alemania dando quiebra Mercedes Benz. 

De todas maneras, como decía el poeta las vaquitas son ajenas y los frigoríficos también, ya que no hay ni uno solo en propiedad de un uruguayo.

Es Probable simplemente seamos así, con viejas o nuevas normalidades y nos cueste descubrir que por más caras que nuestras verduras estén en almacenes y verdulerías, en las chacras los productores con penas y dolor tiran cosechas completas, porque les resulta más caro cosecharlas que dejarlas, no hay manera de ser normales.

Igual con total normalidad en los supermercados compramos enlatados, pulpa de tomate, maíz, duraznos, chauchas, arvejas, mermeladas de todo tipo y de los más diversos países.

No quiere decir que seamos buenos o malos solamente pensaba ¿Qué es la nueva normalidad? Si todavía no entendí si somos normales.

Me cuesta entender en un país donde somos normales tengamos que disponer de 800 oficiales de policías para custodiar un partido de fútbol, qué igualmente suele terminar problemáticamente, ¿Somos normales?

No se trata de mi parte de levantar un juicio de valor sobre nuestro comportamiento del que claramente soy parte, solo trato de que juntos podamos analizar que no importa nuevas o viejas normalidades.

Solo que tenemos muchas virtudes y grandes defectos, y que estas etapas son buenos momentos para poder mirarnos a nosotros mismos.

LUIS ALBERTO GARCIA

Técnico agropecuario-hortifrutícola

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