Entregan comida los fines de semana en Casa Diocesana

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La difícil situación social y económica que vive el país agravada por la pandemia, se nota y sobre todo en las calles. En Salto pululan los locales comerciales vacíos que han dejado de ser propuestas a consumidores en función de una realidad compleja que nos está golpeando con fuerza.

Esta mañana laguardia pudo captar la presencia de una larga fila de comensales que esperaban en las afueras de la Casa Diocesana por un plato de comida caliente.

Allí un grupo de personas que trabaja de manera honoraria y en base a sus convicciones cristianas, ofrece dos veces por semana en horas del mediodía comida caliente para las personas que están en situación de calle, o que viven en un contexto de vulnerabilidad.

La situación desnuda un problema de pobreza estructural que se potencia con la actual coyuntura de emergencia sanitaria que ha cerrado varios comercios de plaza y aumentado el desempleo.

Sin embargo, acciones solidarias cómo la que emprenden personas que trabajan en lugares como el que muestra la nota gráfica, revela que esta situación también puede llegar a sacar lo mejor de las personas.

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