Las necesidades de la gente requieren de que las políticas públicas lleguen a destino. Para eso no importa el color político de quien las ejecuta, sino que las efectivice y las haga cumplir, para que tengan el impacto necesario. Eso es lo que está pasando ahora con las ayudas que está brindando el Estado con los damnificados del temporal que afectó Salto el pasado 18 de julio.
Como los problemas son grandes, también deben serlo las soluciones y por eso, primero la Intendencia, extendió sus brazos ejecutores y puso a disposición toda la maquinaria que tenía a su alcance. Desde el primer momento, el intendente Carlos Albisu tomó dos decisiones que fueron importantes y necesarias.
La primera, suspender todas las actividades oficiales pensadas para ese fin de semana, primando el acto por la Jura de la Constitución. Y en segundo lugar, dispuso la inmediata incorporación al trabajo de todo el gabinete que lo acompaña en el gobierno, para que las diferentes áreas de la comuna se pusieran al corriente de cuál era el daño que debían atender.
Y por su lado, el gobierno nacional, desde el primer momento con el presidente de la República al teléfono, hasta su llegada a territorio 48 horas después del desastre, para ver de primera mano los vestigios de un temporal que no estaba en los papeles de nadie.
Cada vez que la comitiva presidencial -compuesta por el intendente de Salto, Carlos Albisu que acompañaba al presidente Yamandú Orsi- llegaba a una casa que había sido golpeada por el temporal, ambos eran muy bien recibidos por parte de la gente que nada reclamaba, sino que valoraba la presencia de ambos gobernantes y agradecía el apoyo y el respaldo que ambos brindaban a los afectados.
Además del notorio buen relacionamiento entre el gobierno nacional y el departamental, también estaban presentes representantes de los diferentes partidos políticos, que participaron de la ocasión para conocer las realidades que estaban atravesando cientos de salteños.
«Esto deja en claro que primero tiene que estar la gente. No hay diferencias a la hora de hacer que la política ayude a los más necesitados», dijo Orsi, quien al conversar con el ministro interino de Vivienda Cristian Di Candia al salir de una de las casas a las que se le había violado el techo en su totalidad, le dijo, «esto tiene que ser vuelta y vuelta, hay que desburocratizar, la ayuda tiene que llegar sin mucha vuelta».
Mientras el intendente escuchaba cada uno de los reclamos y comprometía el apoyo que llegaría en el correr de los días, a través del CECOED para atender la emergencia humanitaria en distintos barrios.
Tras la conferencia de prensa realizada luego del recorrido por los lugares afectados, en Casa de Gobierno, al ser consultado por el relacionamiento entre ambos gobiernos, el presidente Yamandú Orsi lo sintetizó como «espectacular».
Algo que también es un deber que ambos tienen que anotar en el cuaderno, porque tanto el intendente, como el presidente y sus entornos, deben cuidar ese buen relacionamiento sin chicanas ni politquitas por colores partidarios, como si lo que haga uno por ser de tal cuadro es mejor porque el otro, es del contrario y así.
Deben hacer que las cosas sigan sucediendo como hasta ahora. Y en ese sentido, afianzando ese tipo de acciones y actitudes, también harán que la población se sienta realmente respaldada, como ocurrió el lunes pasado por la mañana, cuando vio llegar en medio del desastre que los había golpeado, a los dos gobernantes juntos, al presidente y al intendente, pisando el barro y únicamente con afán de venir a ayudar, sin pedir nada a cambio.
