La inmunidad parlamentaria vs. la República

Las puertas del juzgado penal de la calle Artigas 1080 estaban colmadas de periodistas, curiosos y unos cuantos militantes del Movimiento de Participación popular (MPP), que llegaron en una lluviosa tarde de un día hábil para respaldar a la entonces diputada de ese sector, Manuela Mutti, que tenía una citación para respaldar jurídicamente unas declaraciones que había formulado contra una familia, a la que días antes habían rapiñado y matado a uno de sus integrantes.

Mutti había dicho que el hecho de sangre, estaba originado porque en el lugar habría una posible boca de venta de drogas, algo que molestó mucho a la familia de la víctima y le iniciaron un juicio penal a la que era diputada del Frente Amplio por Salto,por difamación. No recuerdo en qué terminó la disputa, pero sí me hicieron mucho ruido las palabras de la legisladora cuando momentos previos al ingreso a la sala de audiencias, dijo «yo estoy acá porque quiero, porque el parlamento si me quiere convocar para que no asista a la audiencia y me vuelva, me puedo ir», haciendo gallardía de una suerte de escudo inmunitario contra el principio de igualdad que emana del artículo 8 dela Constitución de la República y que dice que «todos somos iguales ante la ley».

Al parecer, para la entonces diputada Mutti, acá no somos todos iguales ante la ley, porque según ella y sus palabras la norma debería decir «todos somos iguales ante la ley (salvo los legisladores nacionales, léase diputados y senadores, que están exentos por tener inmunidad), porque al menos de la manera en que lo expresó Mutti, así lo dejó entrever.

Pasaron varios meses de ese episodio, hasta que en las últimas semanas se supo que el senador Germán Coutinho, había organizado una celebración familiar en su casa, en plena pandemia. Pero acá el hecho radica en que más allá de que haya o no cumplido con los requisitos solicitados por las autoridades sanitarias para llevar adelante una actividad de esta naturaleza, lo importante es que estamos en plena emergencia sanitaria y los ciudadanos debemos dar el ejemplo, pero sobre todo, deben darlo los que representan a los ciudadanos, estos son los legisladores, por ejemplo, que son los que deben predicar con su conducta lo que se debe hacer y lo que no debe hacer el resto de la población.

Pues bien, cuando las autoridades llegaron hasta la casa del senador y le pidieron que les mostrara si estaba cumpliendo o no con lo dispuesto, el exintendente de Salto les mostró el carné de senador excusándose que no les iba a permitir ingresar a su casa. Y que elegía que quien lo hiciera para comprobar si cumplía con las medidas solicitadas por las autoridades, fueran funcionarios de la Intendencia, probablemente porque hasta lo conocían.

Y además, el mismos legislador hizo ostentación de poder e influencia, diciendo a los policías que actuaron en ese lugar, que él «ya había hablado con Carlitos», refiriéndose al jefe de Policía, Carlos Ayuto, como si éste fuera a apañarlo en caso de que cometiera un error, incurriendo en el tráfico de influencias, y encima denostando a quienes fueron a su casa para hacer su trabajo.

Ahora los hechos que pueden llegar a demostrar que para los legisladores el principio de igualdad ante la ley no existe, para los que revisten la condición de tal, se completa con la actitud del diputado de Cabildo Abierto, Rodrigo Albernaz, quien concurrió a un procedimiento de tránsito que le había sido iniciado a su cuñada en la Costanera Norte a las 4:30 de la madrugada del domingo, por parte del cuerpo inspectivo y de funcionarios policiales que resguardan las actuaciones, quien convocó al diputado para que se hiciera presente porque entendía que el procedimiento de los funcionarios públicos era «injusto», y eso la instaba a convocar a su cuñado que es diputado, para quizás «solucionar el asunto».

Pero luego de un procedimiento que pudimos observar a través de las redes sociales, porque los vídeos del mismo fueron públicos, tal como se debe hacer en estos casos porque no hay mayor garantías que la transparencia del proceso y la administración pública y además porque un diputado no puede tener intimidad, sino por el contrario, debe mostrarse prácticamente al desnudo las 24 horas, para que el pueblo pueda controlar sus acciones ya que fue elegido por éste y es la gente la que cada vez que paga un servicio básico, como la luz o el agua de su casa, es la que con ese mismo dinero le está pagando el sueldo al legislador para que éste viva bien, se compre ropa nueva y hasta un auto nuevo.

Por eso, ante el reclamo de algunos por la viralización de los vídeos que muestran el procedimiento, decimos que es algo que debe suceder siempre para que no haya «versiones» subjetivas de los acontecimientos, sino que sean los porfiados hechos los que hablen por sí solos, y que la gente sea la que saque sus propias conclusiones.

Por eso ahora el diputado Albernaz, que es nuevo en la actividad política y que está transitando su primer período como diputado y como persona pública, deberá aprender que el principio de igualdad es para todos los habitantes de la República, porque justamente ese es el concepto de República, donde nadie es más que nadie, para sustituir a las monarquías absolutas.

Entonces mas allá de lo que entiendan ellos, los legisladores, de cuál es el concepto de la inmunidad parlamentaria que tanto invocan, sepan que deben someterse a los procedimientos administrativos y judiciales al igual que resto de los ciudadanos que ellos dicen representar y que además son los que les pagan el sueldo del que tanto disfrutan.

HUGO LEMOS

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