Andrés Lima y el trabajo del Mormón

Los misioneros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días van puerta por puerta pregonando sus creencias, profesando su fe religiosa, y tratan de convencer a las personas de que su testimonio es el verdadero ante una importante cantidad de Iglesias y grupos religiosos que sostienen esa misma manera de ver las cosas de Dios.

Pero se trata de una práctica muy ardua, tesonera, esforzada y que muchas veces da sus frutos. Aunque el trabajo hay que hacerlo si se quiere llevar el mensaje a todos, porque más allá de las redes sociales, del Whatsapp y de los medios convencionales, el cara a cara es siempre insustituible.

Por lo general los políticos no hacen este tipo de tareas, emiten sus mensajes desde un lugar específico, pero quienes tienen la paciencia y dedicación para hacerlo, pueden llegar a tener un efecto mayor en sus objetivos, ese es el denominado «trabajo del Mormón», yendo puerta por puerta a todas las casas para convencer a la gente que acepte su propuesta y lo acompañe.

Así le pasó a Andrés Lima, un abogado de 46 años de edad que acaba de ser reelecto intendente de Salto, un departamento que no le daba la segunda oportunidad seguida a uno de sus gobernantes desde el año 2000 y que en una reñidísima contienda que le dio dolores de cabeza hasta con sus propios compañeros del Frente Amplio, acaba de lograr seguir en el gobierno durante 5 años más.

Lima ostenta todos los récords en el departamento de Salto. Fue electo edil y presidente de la Junta Departamental de Salto durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez, cuando el jefe comunal era el demócrata cristiano Ramón Fonticiella, quien ya no figura en los primeros asientos de la política local.

Luego de escindirse del PDC en 2009 Lima tuvo una carrera maratónica, fue electo diputado con un grupo que conformó y denominó Agrupación Humanista Armando Aguirre, por un militante de a pie fallecido en ese entonces, con la cual fue reelecto diputado en 2014 y electo Intendente en el 2015, tras un acuerdo con la Lista 711 de Raúl Sendic que generó fuertes cuestionamientos por parte del ex ministro de Economía, Danilo Astori, que lo acusó de «hacer política por plata», señalando que Sendic le había entregado una suma cercana a los 50 mil dólares.para financiar su campaña municipal, y evitar así que LIma que estaba en tratativas con Asamblea Uruguay se uniera a su proyecto político.

Cuando en 2017 renunció al mismo sector político que había fundado en 2009, por los fuertes reclamos que recibió de parte de los compañeros de la Armando Aguirre, Lima generó varios grupos políticos que responden solo a su figura y él a nivel nacional, tras alejarse de Sendic por el episodio de Ancap, hizo alianza con el Partido Comunista apoyando a Óscar Andrade al Senado. Algo que le dio el espaldarazo político que necesitaba dentro del Frente Amplio para consolidarse tras ser observado y fustigado en la interna una y otra vez, sobre todo cuando como diputado evitó votar la ley del aborto por sus convicciones cristianas.

Ahora se convirtió en el primer intendente de Salto reelecto tras ostentar un primer período de gobierno, y fue además el primero de este siglo, en lograr una reelección.

No tuvo apoyo de la Junta Departamental durante 5 años, ya que al tiempo poco de asumir presentó denuncias contra tres ediles de su propio sector político por presuntas adulteraciones de boletas por viáticos, y estos se fueron del Frente Amplio uniéndose a la oposición. Tras lo cual perdió otros cuatro ediles, que pretendían cobrar un sueldo por su función y cuando no lograron su objetivo, también dimitieron y terminaron conformando un bloque político opositor.

El «trabajo del Mormón» le rindió mucho al electo intendente Andrés Lima, porque así fue como pudo convencer a un importante número de salteños que lo acompañó en esta instancia electoral del pasado 27 de setiembre.

«El escenario que tuvimos fue el mejor que podíamos esperar, mientras blancos y colorados se peleaban entre ellos y discutían quien estaba segundo, se olvidaron de los errores que pudimos haber tenido en la gestión y nos dejaron el camino libre para hacer política», dijo Lima en el programa radial En Perspectiva, que conduce Emiliano Cotelo.

La madurez política que ha demostrado Andrés Lima tras los comicios ha dejado conformes a propios y extraños. Sobre todo cuando reconoció que la mayoría de la población salteña no acompañó su propuesta, luego que el Frente consiguiera solo el 40,1% de los votos.

«El 60% de la gente no nos acompañó, y eso es algo que debemos considerar, por eso voy a buscar diálogo con la oposición, porque creo que ese es el camino y sobre todo es la manera de tener en cuenta lo que ha votado la mayoría, que votó afuera del proyecto del Frente Amplio», expresó el electo intendente salteño.

Pero la explicación de haber conseguido la porción mayoritaria de los votos, mostró el fortalecimiento de la fgura de un intendente frenteamplista que en su primer período de gobierno, había pasado sin mayores altisonancias como gobernante, sobre todo entre sus homólogos frenteamplistas a cuyas reuniones ni siquiera iba, y que ahora termina de darle un lugar de privilegio dentro de la coalición de izquierdas a nivel nacional, ya que se convierte en el único intendente del Frente Amplio con capacidad política propia fuera del área Metropolitana.

Desde hace 5 años, Lima golpeó todas las puertas de Salto, habló con todos los vecinos, contestó cada mensaje que le llegó a su teléfono y los fines de semana salía de viaje al muchas veces hostil Salto profundo, con caminos en mal estado, pedregosos y angostos, que lo podían dejar a pie en el medio de la nada. Aún siendo el intendente del departamento, se calzaba sus championes y no dejaba de ir hasta el pueblo más lejano, porque en su concepción «hay que hablar siempre con la gente».

Ahora prometió recortar la cantidad de cargos de confianza, suprimir las Unidades que implican pagar sueldos de jefes, juntar direcciones para achicar costos, y generar una administración más eficiente. Lima sabe que la construcción política que le ha llevado a ganar elecciones, es propia, más allá que le reconoce al Frente Amplio ser parte de ese triunfo, entiende que desde la fuerza política es más lo que le han golpeado y puesto palos en la rueda, sobre todo en estos últimos 5 años de gestión, que el aporte que le hicieron, aunque a la hora de los festejos, admite que siempre están todos.

Incluso una de las contendientes más críticas que tuvo en esta campaña contra «la forma de hacer política» que tiene Lima, fue la otra candidata del Frente Amplio de Salto en estas elecciones, Soledad Marazzano, que integra el PDC, sector al que originariamente pertenecía el reelecto intendente.

El trabajo del Mormón lo llevará estos próximos 5 años a seguir militando, porque ahora su proyección es llegar al Senado de la República y seguir su carrera política a nivel nacional, y entiende que Salto seguirá en manos del Frente Amplio mientras su conducción política prime en una interna partidaria que le exige más participación.

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